Responsabilidad: Un reto de valientes

Aarón Dávila.

La cotidianidad nos hace perder de vista la verdad sobre los preceptos de vida, que han dado una guía a la humanidad.

Muchos piensan que la responsabilidad se basa exclusivamente en cumplir con las tareas que, de por sí, deben realizarse cada día. Nada más errado que eso.

La responsabilidad es un valor de valientes, ya que establece principios que, indefectiblemente, dan cumplimiento a las más altas expectativas.

Es común escuchar acerca de los efectos provocados por los falsos liderazgos, que invitan con actos facinerosos a la gente a seguirlos; al final del día, cuando los errores salen a la luz, pocos son los que tienen la capacidad y la entereza de reconocer sus fallos y con responsabilidad enfrentarlos.

Buscando en diferentes fuentes en la web, toda la información referente al valor que nos ocupa en esta ocasión, encontré la siguiente aportación de la página “Concepto y definición de Venemedia”, publicado en el 2014, y me pareció oportuno compartirla con ustedes.

La palabra responsabilidad proviene del término latino responsum, que significa, ser capaz de responder, o corresponder con otro.

La responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo, o bien, una forma de responder que implica el claro conocimiento de los resultados de cumplir o no las obligaciones, recaen sobre uno mismo.

La responsabilidad se puede ver como la conciencia acerca de las consecuencias, que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. La capacidad de asumir las consecuencias por nuestras acciones.

José Saramago decía: Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.

En términos generales, toda actividad que nos ocupe, ya sea en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en las tareas cotidianas, o inclusive en nuestro tiempo libre, demanda un grado de responsabilidad. Toda experiencia vivida demarca los posibles retos que habremos de enfrentar en los días por vivir.

La responsabilidad permite que nuestras acciones diarias nos hagan personas confiables. En la actualidad, el valor de la palabra se ha visto devaluado y es, precisamente, el hecho de no dar frente oportunamente a la consecuencia de nuestros actos.

Un efecto de la responsabilidad, es precisamente la intención con la que enfrentamos todas y cada una de nuestras acciones, entendiendo por intención, la forma en la que respondemos, que puede ser con el puro deseo de hacer bien lo que nos toca y por supuesto, encarar en todo momento las consecuencias de nuestros actos.

En materia laboral, obligadamente deberemos hablar sobre la responsabilidad ética. La ética nos guía, en cuanto al bien actuar, frente a las personas que nos rodean y en términos laborales establece los principios a seguir.

Lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, conveniente o inconveniente, nos muestra el beneficio de encarar siempre las consecuencias de nuestros actos, ya sea para bien o para mal.

En términos de familia, la responsabilidad nos ayuda a vivir en congruencia con nuestra vida diaria. La familia es el principal filtro de nuestras acciones, si soy justo, la familia lo enarbola y si no, lo juzga; si soy verdadero, la familia me cobija y me apoya en todo momento, ser responsable en la familia crea lazos de lealtad.

Cuando un padre es responsable frente a sus hijos, estos lo agradecen, pero además lo hacen un ejemplo a seguir; ojo, ser responsable no es estar todo el día con ellos, porque las circunstancias de la vida no siempre lo permiten así, pero si el hecho de que muestres el deseo de estar atento a sus necesidades y anhelos de vida.

En lo social, el ser responsable da fuerza a sus palabras, con el buen testimonio de su vida. La integridad, la congruencia, la transparencia con la que vive y actúa diariamente, le otorga el respeto de los demás.

Responsabilidad es la habilidad del ser humano para medir y reconocer las consecuencias de un episodio que se llevó a cabo con plena conciencia y libertad. De este modo, la responsabilidad es una virtud presente en todo hombre que goce de su libertad.

Hablando de libertad, George Bernard Shaw decía: La libertad significa responsabilidad; por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo. Entendemos entonces que la libertad no es una señora de sociedad, es una forma de vida.

He tenido la oportunidad de trabajar con presos o internos, de diferentes centros penitenciarios, y el tema de la libertad siempre me lleva a hablar también sobre la responsabilidad.

Resulta que un alto índice de internos, al ser puestos en libertad, no saben qué hacer con esta. Al salir nuevamente a las calles y sentirse expuestos, como nunca a la luz, los convierte en blanco fácil, no sólo del descrédito, sino del descobijo social, primeramente, y posteriormente el laboral; por lo que, difícilmente lograran mantenerse a flote en este mar de prejuicios en el que, obligadamente, han de transitar.

El tema aquí es el siguiente: la libertad no es un decreto, es una decisión, que se toma y se lucha por esta. Es aquí donde la responsabilidad toma su lugar en el tema.

No se puede ser libre mientras no decidas serlo, es decir, enfrentar tus acciones y hacerte responsable por ellas, te da libertad, de lo contrario, ocultar la verdad te esclaviza.

Jesucristo dijo: Sólo la verdad te puede hacer verdaderamente libre. Ahora, Eleanor Roosevelt, por su parte, dijo: Con la libertad viene la responsabilidad.

Para la persona que no está dispuesta a crecer, la persona que no quiere llevar su propio peso, esta es una perspectiva aterradora.

Responsabilidad es, por tanto, un reto de valientes. No queda espacio para el infortunio, sí, para la sabiduría y la riqueza de la razón, el buen criterio y el sano juicio.

Ser capaces de vencer a la suerte misma, encarando con valentía los asuntos de nuestras vidas. Son así los hechos, como verdaderamente alcanzaremos las metas propuestas.

No somos ni intentamos ser moneditas de oro, pero si caminamos con entereza, con motivos claros, con paciencia y buen ánimo, al destino que fijemos, llegaremos.

La responsabilidad es un valor cuya virtud establece la capacidad de tomar propiedad de nuestras acciones y encararlas con integridad y resolución.

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